Guanabaneros vamos al cine, les invito a disfrutar y a sufrir en – Boleto al Paraiso


No soy critico de cine pero esta película me dejo mucho que pensar

Ni los noventa ni el SIDA han sido temáticas recurrentes en nuestra cinematografía, pero Gerardo Chijona asumió el reto de abordarlo en su más reciente filme, Boleto al paraíso.
Luego de una exitosa presentación en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y en el norteamericano de Sundance, tendrá su estreno nacional este mes, conmemorando el 52 aniversario del ICAIC.
Ambientado en la Cuba de 1993, el cuarto largometraje y primer drama de Chijona bajo un irónico título, narra las vicisitudes de un grupo de jóvenes que tras una drástica decisión quedan atrapados en un incierto viaje, tanto geográfico, como dentro de sus propias existencias, cuando encuentran en el contagio del SIDA la inminente salida a sus diversos problemas.
La película resulta una suerte de inventario melodramático de los conflictos sociales y generacionales más frecuentes en los noventa, una crónica donde una juventud imprudente desnuda sus frustraciones y anhelos truncos. Sexo, muerte, carencias, incomprensión y represión funcionan como inequívocos ingredientes que a fuego lento se cocinan en la historia que escapa de cierta forma de los estereotipos fílmicos a los que el espectador cubano está acostumbrado. Con una atmósfera desesperanzada y atractiva al unísono y un deliberado empleo de recursos para enganchar al público como el erotismo, Chijona nos entrega una obra de una significativa carga emotiva, capaz de provocar sensaciones del mismo modo que las transmite.
El guión fue escrito a seis manos por el mismo realizador, Francisco García González y Maikel Rodríguez Ponjuan. Para sus 88 minutos de duración el filme contó con la producción de Camilo Vives, la edición de Mirian Talavera, mientras que la música estuvo a cargo de Edesio Alejandro y el diseño sonoro de Osmani Olivare.
Desarrollado en un hostil y agobiante contexto, con una fotografía deprimente y lúgubre del experimentado Raúl Pérez Ureta, este melodrama se basa en hechos reales extraídos del libro de testimonios Confesiones a un médico, de Jorge Pérez Ávila, quien trabajara por muchos años en el sanatorio de enfermos de VIH en la capital.
El elenco conjuga la experiencia de significativos actores con la frescura juvenil de los que empiezan. Osvaldo Doimeadiós, Luis Alberto García, Miriel Cejas, Dunia Matos, Héctor Medina, Fabián Mora y Ariadna Muñoz son algunos de los intérpretes que sustentan la trama.
Todo comienza en un pueblo del centro del país cuando Eunice, tras el acoso sexual de su padre emprende un itinerario de escape hacia casa de su hermana mayor en otra provincia. La vida le cambia más de lo que ella pudo imaginarse al encontrarse a un trío defreakies que la enredan en su viaje de huida tras el robo que protagonizaron en la farmacia del pueblo. En ellos, la joven provinciana, desolada y triste, encuentra afectos sinceros y el espíritu de camaradería que hasta ese entonces desconocía, lo que la hace replantearse su existencia al punto de aventurarse, sin medir las consecuencias, en una partida de amor con la muerte.
Hacia una capital que resulta tanto lejana como gratificante comparten una serie de peripecias que hacen fortalecer sus lazos sentimentales, hasta que luego de un concierto de rock nos encontramos en presencia del giro de la trama donde la transición del registro dramático de los intérpretes nos transporta al verdadero conflicto.
De esta forma Ale, uno de estos descarriados jóvenes quien se ha involucrado con Eunice emocionalmente, propone al grupo infectarse con el VIH para entrar al sanatorio donde supuestamente vivirán ajenos a sus problemas y refugiados de quienes les persiguen.
Aunque cueste creerlo sucedió así, y más allá de los vacíos materiales y espirituales en que quedó sumido nuestro pueblo tras el derrumbe del campo socialista, el detonante de esta suerte de suicidio de los protagonistas fue la persecución de la que eran objeto por parte de los policías, debido a sus conductas adictivas y repudiadas por la sociedad del momento que jamás les aceptó.
Sobre sus motivaciones a filmar tan impactante historia que nos convida a pensar sobre el polémico y complejo tema, tabú por muchos años en nuestros medios audiovisuales, entre otras de sus especificidades, Chijona conversó con nuestra publicación.
“Narrar una película sobre los conflictos de los noventa y complejidades siempre me motivó. Tuve conocimiento del libro de Jorge Pérez Ávila en que se inspira este filme y decidí escribir junto a mis colaboradores un guión en el que partiendo de las relaciones humanas se abordan todas estas temáticas sociales”, expresó Chijona.

¿En qué género podríamos inscribir al filme?
Se trata de un melodrama porque posee las características del género.

En cada filme sus recursos expresivos deben ir como las piezas de la maquinaria de un reloj, unidos y determinando cada uno el movimiento del otro. Si tuviera que destacar un elemento de Boleto… ¿Cuál sería este?
Comparto tu afirmación de la unidad y coherencia de los elementos que componen una película, pero si en esta tuviera que resaltar alguno, sería, sin dudas, las actuaciones tanto de los actores consagrados como los jóvenes que son el alma de la película. Memorables fueron las actuaciones, por solo citar ejemplos, de Alberto Pujol, Jorge Perugorría, Osvaldo Doimeadiós y Laura de la Uz, quien fue la última en incorporarse al reparto y de inmediato se aprendió su personaje. Participan muchos actores reconocidos, los mejores del país quienes colaboraron de una forma excepcional motivados por la temática del filme. En cuanto a los muchachos considero que estuvieron increíbles, se prepararon muy bien y supieron dar lo mejor de sí. Estoy muy satisfecho con las actuaciones.

¿Cómo fue el trabajo de preparación de los personajes?
En el caso de Miriel para su personaje de Eunice tuvo la oportunidad de preparar su personaje entrevistándose con la muchacha cuyo testimonio se recogió en el libro en el que se inspiró el guión. Los demás protagonistas también pudieron conversar con enfermos de VIH cuyas experiencias e historias de vida les sirvieron en la gestación de sus personajes. Fue todo un desafío que supieron asumir, adentrarse en tan complejas historias con matices duros y desgarradores. Tratar de insertarse en situaciones límites de quienes no tenían nada que perder.

¿Cuáles fueron los mayores retos que asumieron durante la realización del filme?
Además de la construcción de los personajes protagónicos fue difícil hacer una película sobre el SIDA sin que se hablara de esto en un primer momento. Abordar el tema sin que este fuera tan evidente, sino desde una perspectiva un poco más distanciada fue un gran reto. Discursar sobre la pandemia que tanto ha afectado a la humanidad es ya un reto, y hacerlo de una forma correcta lo es aún más. Otro de los retos fue lograr que los muchachos se identificaran y se adentraran en un período de tiempo que no conocieron, pues son todos muy jóvenes y en 1993 aún no sabían ni leer ni escribir. No tenía experiencias ni sobre la época ni sobre el comportamiento de los personajes que les tocó asumir, por lo que fue un gran reto la preparación de los mismos.

¿Cuánto hay del libro en el guión del filme?
Como sabes se encuentra inspirado en el libro Confesiones a un médico de Jorge Pérez Ávila que compila testimonios de un grupo de enfermos de VIH con los que interactuó en el sanatorio Los Cocos en sus años de servicio. El guión se basa en la historia de una joven muy similar a la del personaje de Eunice y también en el testimonio del grupo de rockeros que se inocularon el virus.

¿Cómo fue la interacción con las otras cuatros manos con las que gestó el guión?
Conté con la colaboración de Francisco García González y Maikel Rodríguez Ponjuan en la concepción del guión. El primero resultó un gran colaborador y el segundo nos sirvió de mucho a la hora de abordar las especificidades del mundo freakie del que no teníamos mucho conocimiento. A Maikel le conocí cuando fue mi alumno en la EICTV de San Antonio de los Baños y de verdad fue muy útil con sus conocimientos del tema.

¿Que aspira a comunicar con el filme?
Dicen quienes han visto la cinta que la primera parte se disfruta y la otra se sufre. Es una historia desgarradora con un final abierto. Aspiro a que llegue al espectador, que lo sensibilice y lo haga reflexionar.

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